Cataratas Victoria, Zambia y Zimbabwe

El eterno debate de si contemplar las cataratas desde los miradores que se asoman a sus orillas desde la parte de Zambia o la de Zimbabue merece una solución salomónica. Lo mejor: hacerlo desde ambos países tanto si se viaja al lugar cuando el río va cargado hasta los topes como en los meses más secos en los que, aunque sin esa bárbara cortina de agua, su escarpadura pétrea luce en todo su esplendor. Mientras que el lado de Zimbabue presume de despachar mejores vistas, el de Zambia lo hace de permitir sentir las cataratas más de cerca e incluso, cuando el Zambeze arrastra un caudal modesto, de conceder a sus visitantes el privilegio de asomarse al filo mismo del abismo mientras se bañan en Devil’s Pool. En esta piscina natural en lo más alto de la cascada, situada junto a la isla Livingstone, el misionero pudo haber pronunciado su famosa frase de “hasta los ángeles en su vuelo deberían detenerse a contemplar un espectáculo como éste”. La impresión es sólo superable por las caminatas que se organizan por sus miradores en las noches de luna llena, en las que salir al encuentro de ese espectro etéreo que son los arcoiris lunares y que parecen jugar al escondite entre los saltos de agua.Este lugar en Tanzania es uno de los espacios naturales más importantes, e imponentes, de todo África. Una fauna única y los rastros de los primeros humanos se mezclan en un lugar increíble. La zona de conservación de Ngorongoro es un espacio protegido con una extensión de 8.288 km², al oeste de la ciudad de Arusha, en las tierras altas volcánicas de Tanzania. El cráter de Ngorongoro y la garganta de Oldupai no sólo tienen una gran importancia medioambiental (es el hábitat para elefantes, leones, leopardos, búfalos y rinocerontes…), sino que son uno de los escenarios principales en la investigación de la evolución de la especie humana.

 

 

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